O CANDÁN

Presencia de alvares de gran tamaño

APICULTURA DE MONTAÑA

Un origen ligado al vecino «Mosteiro de Acibeiro»

La Sierra del Candán sobresale por la presencia de alvarizas de grano tamaño, con un origen ligado al vecino Mosteiro de Acibeiro, impulsor de la apicultura en la comarca. La aldea de Zobra se puede considerar «una de las aldeas más meleiras del país», con mieles varias veces premiados en las catas organizadas por el Consejo Regulador de la IXP-Miel de Galicia. Desde allí se puede realizar una ruta entre antiguas alvarizas y visitar varios centros de envasado.

La Sierra de O Candán es tierra de cultura y patrimonio apícolas: de apicultores y apicultoras, colmenas, cortizos (corchos) y alvarizas (colmenares); de néctar de brezo (ericáceas), de candela (flor del castaño) y chorima (flor del tojo o aulaga), del mielato de roble… El censo de colmenas del año 1752, del Catastro del Marqués de la Ensenada, ya daba cuenta de la importancia apícola de la zona, contabilizando hasta 2.781 colmenas en el municipio de Lalín, uno de los cinco por los que se extiende o Candán.

Podemos decir que la miel es el «fruto del paisaje», siendo el de esta zona una mezcla de sotos (castañares), robledales, matorrales y prados, de cuyas floraciones la abeja melífera hace una miel oscura de sabor intenso y fuerte aroma. Predomina la miel milflores de brezos, castaño y zarza. Tampoco debemos olvidarnos de las mieles monoflorales de brezo o castaño, escasas pero muy revalorizadas.

Zobra puede considerarse «una de las aldeas más mieleras de Galicia». Este lugar ofrece la visita apícola perfecta; cuenta con hospedaje, ruta entre antiguas alvarizas y colmenas, y varios centros de envasado que pueden visitarse. En la misma encontramos aún multitud de construcciones relacionadas con la apicultura. Entre ellas, las alvarizas, auténticas fábricas de cera y miel, y de las que surgieron oficios como el del apicultor, borreiro (catador de colmenas y comerciante de la cera) y cerero. La cera era una de las maneras de pagar los foros a los monjes. En la comarca, el impulso de la apicultura se debe al Monasterio de Aciveiro, que contaba con caseríos agropecuarios—uno de ellos el Casal de Chedas— que sirvieron de escuelas agrícolas en el cultivo de los campos, la cría del ganado o la apicultura.

De todo aquello se conserva un patrimonio, muy amenazado y en vías de desaparición, de los más ricos del noroeste peninsular, algo que había pasado totalmente desapercibido. Las alvarizas originarias se construyeron como fortalezas inexpugnables frente a las «fieras». El oso vivió en los montes de O Candán hasta finales del siglo XIX. Hoy se contabilizan unas cien construcciones a lo largo de esta sierra.

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